«Sanfermines» orgía de crueldad y maltrato.

«Sanfermines» orgía de crueldad y maltrato.

17-074-2021 – Se acabaron los “sanfermines”. Nueve días de exhibición de maltrato animal hasta extremos inauditos, multitudes enfervorecidas por el alcohol y la sangre derramada de seres nobles e indefensos. Muestras patéticas de “machismo”, cobardía disfrazada de “valor”, imágenes de abusos a mujeres y de exhibicionismo de mujeres, que de todo hay, que se difunden por el mundo atrayendo a una marabunta de violentos, alcohólicos, sádicos, violadores cuyas acciones acaban en casos de abusos y condenas por delitos gravísimos que son fomentados desde las instituciones por el ansia de los políticos de alcanzar un ´”éxito” y un “conocimiento” internacional, cada vez mayor, de una fiesta brutal y anacrónica.

No se explica, o sí por lo dicho anteriormente, esa ingente cantidad de seres vestidos igual, mostrando símbolos idénticos cual si de una secta se tratara. Conocemos multitud de fiestas donde todos celebran el acontecimiento con la moderación y los gustos de cada uno, es difícil ver fiestas, incluso en esta inculta España, donde una multitud tan numerosa considere oportuno masificarse de esa manera y salir a la calle cual ejército uniformado. A menos que sea para esconderse en la uniformidad y el anonimato de la masa.

La  que se considera la mayor “hazaña” que realizan estos “machotes”, la mayoría envalentonados por el al alcohol y el “coraje” que da el grupo, es correr “frente” a los toros, superando, supuestamente, un grave peligro, lo cual en absoluto se corresponde con la realidad, eso o cuando una muchedumbre de ellos se divierte humillando a una inocente vaquilla. De hecho es muy raro que alguien, en pleno uso de sus facultades, salga herido por los toros, cuando sucede es porque están borrachos o el alcohol les lleva a meterse donde no deben de forma consciente. Y es que los toros no intentan atacar a nadie, como bien lo describe Paco Catalán en su viñeta, los toros corren, junto con los cabestros (lo cual los hace aún más inofensivos) creyendo que han sido liberados de su encierro y  que su carrera los llevará hacia la ansiada libertad y los verdes prados de la dehesa donde fueron criados y de la cual, de forma incomprensible para ellos, se les alejó hasta el encierro en un patio cercado.

No intentan en ningún momento atacar a nadie, corren dentro de su manada formada por toros y cabestros y corren unidos en su grupo sin prestar atención al sin número de descerebrados que llenan el recorrido, unos bien lejos de los toros y otros, intentando mostrar más “coraje” que el resto, acercándose de forma temeraria para “lucirse” y con riesgo de sufrir un atropello, que no una cornada, la cual solo acontece de forma casual.

Triste y sangriento es el final de esos bellos y poderosos animales, el final de su carrera es un coso de torturas donde, después de ser humillados por borrachos, descerebrados y mequetrefes de diverso pelaje, son sometidos al sádico ritual de la tortura por parte de un matarife disfrazado de maniquí, que le va a perforar el lomo, clavar dolorosas banderillas,extenuarlo con provocaciones y, finalmente, clavarle una espada que le perforará pulmones y órganos internos provocándole vómitos de sangre y una muerte agónica y atroz. Esta es la secuencia de sus dos últimos días de vida:

Pues para difundir esta barbarie con nombre de santo, hasta hace poco tiempo se publicaban numerosas imágenes de lo más bajo que puede producir una borrachera en términos de abuso sexual. Las revistas y periódicos extranjeros, y también los nacionales, se hartaban de difundir imágenes de tocamientos a mujeres, otras que no dudan en despojarse de su ropa o mostrar su satisfacción por las muestras de “cariño” y meteduras de mano de que son objeto. Ante tal tipo de propaganda no es de extrañar que, desde diversos puntos de España y también del extranjero, llegue todo tipo de depravado sexual convencido de que puede actuar impunemente, solo o acompañado, contra cualquier mujer que encuentre por la calle. Quiera ella o no.

La participación y referencias a esta fiesta por parte del famoso escritor Ernest Hemingway, posiblemente haya sido el peor favor que hizo a la imagen de España. Quizás útil en la época en que él participó, pero inaceptable en los tiempos actuales.