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Obviedades sobre la crisis, los culpables y los que pagamos.

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18-02-2012 - (Gallego) Es obvio reincidir en el asunto de la crisis, y es obvio que quienes mandan en España son los mismos que se benefician, con crisis o sin ella, de las decisiones que se toman por parte de los diversos gobiernos.

Y los beneficiarios, obviamente, no somos los trabajadores ni el pueblo llano, a los beneficiarios todos los conocemos y son los grandes banqueros, grandes empresarios, constructores, financieros, etc. los que se llevaron toda esa monstruosa cantidad de dinero que ahora nos dicen que tenemos que pagar los trabajadores mediante la precariedad, el hambre y la miseria, mientras ellos siguen a la buena vida y los políticos que firmaron tanta traición, al país y a sus gentes, siguen en sus cargos, tan cómodos y sin privarse de nada, prestando sus buenos servicios a sus amos que no son otros que los mismos que se enriquecen durante sus gobiernos.

Porque debemos llamar a las cosas por su nombre y hoy, en casi todos los países, quienes mandan no son desde luego los políticos. En el nuestro, se  limitan a hacer los que les mandan y a firmar lo que se espera que firmen, que para eso los han colocado ahí.

Partiendo de esa obviedad, debemos concluir que la crisis que nos mata viene provocada por el derroche de recursos a favor de unos pocos que, legitimación realizada mediante la intervención ilícita de los políticos, se enriquecieron con dichos recursos.

Intervención por otra parte de dudosa legitimidad ya que estos malabaristas de la mentira, lo único que hacen a favor del ciudadano, es prometer cosas durante las elecciones, pero que, una vez instalados en el poder, se dedican todos ellos y de forma sistemática, a atentar contra los derechos y el bienestar de esos mismos ciudadanos y a favor de personajes e instituciones de las cuales deberían protegernos.

La forma en que se hizo todos la conocemos, realizar durante las últimas décadas obras megalómanas, inútiles, caras, innecesarias y faraónicas, que nos colocaron a la cabeza de lo inútil y de lo caro, como por ejemplo el AVE – a 25 millones de euros el kilómetro, con lo cual bastaría lo que cuesta Un solo kilómetro de este lujoso medio para construir un hospital, o una residencia para la tercera edad, o un colegio,…- lo mismo podríamos decir que tantas autovías y autopistas que arrasan el medio natural de España, que infrautilizadas y construidas en detrimento de un transporte público ecológico, económico y barato, se han llevado a razón de 6 millones de Euros cada kilómetro.

Y no hablemos de tanta Expo, Cidades de lo uno y de lo otro, aeropuertos, puertos grandiosos y toda una serie de desatinos cuya única finalidad era manipular ingentes cantidades de dinero al margen de su utilidad.

Pero de eso se trataba, de manipular enormes presupuestos en cada proyecto de forma a “distraer” grandes sumas, tanto en la propia obra, como en los “desvíos” de costumbre. Su utilidad o prioridad era lo de menos, importaba solo el volumen de recursos, de manera que se hicieron este tipo de obras con las más peregrinas disculpas y en lugares impensables.

Ahora nos dicen que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Será, pero no por decisión nuestra. Primero porque no fuimos los españoles ni los obreros quienes reclamamos tanto AVE, ni tanta autopista, y sí una decisión de los vendedores de humo, llamados políticos, que precisamente para eso fueron contratados por los poderosos: Para que utilizaran su incontenible verborrea para vendernos el “pufo”.

En segundo lugar, porque nada de lo construido nos ha reportado beneficio alguno, de hecho nos ha reportado graves perjuicios ya que, dependiendo del transporte individual, por ejemplo, y sin transporte público racional que se le pueda denominar de esa manera, ahora nos tenemos que someter a los abusivos precios de los combustibles, además de multas, peajes, revisiones, impuestos, etc.

Como la codicia no tiene límites, la cosa “funcionaba” y el dinero corría de manera más que fluida, se cegaron, y no solo gastaron los recursos de que disponía el país, incluidos los provenientes de la venta, a precio de saldo, de las mejores empresas públicas, sino que, por encima, aún pidieron dinero en el exterior para malgastarlo en más obras innecesarias, y llevarse “lo suyo”.

Pidieron tanto, que la deuda posiblemente tarde varias generaciones en ser amortizada, al menos mediante el sistema que acordaron y es que la paguemos quienes menos tenemos, quienes no nos hemos llevado nada de todo aquello y sin entrar en los detalles de cómo, quienes más culpa tienen en esta crisis, reciben “rescates” del Estado a precios ventajosos con los cuales después especulan contra el propio Estado.

Hay ocasiones en la historia en las que los pueblos deben hacer frente a grandes sacrificios para resolver las carencias provocadas por sequías, pestes, guerras, etc. Se podría dar el caso de que estuviéramos frente a uno de esos momentos, que nos tengamos que plantear privaciones y programar décadas de sacrificios para pagar esa inmensa deuda, es posible.

Pero antes que eso, lo primero que debemos recuperar son los recursos que permanecen en poder de los grandes tiburones de nuestra sociedad, de todos aquellos que se beneficiaron con el expolio de nuestra Patria, de los que se pasaron décadas confabulando con sus cómplices en la administración para apropiarse de las mejores empresas públicas, para destruir empleos dignos en esas empresas y transformarlo en subcontratas, en trabajos eventuales y mal pagados para ellos tener más beneficios a fin de año a pesar de ofrecer unos servicios cada día más caros y de menor calidad, a los que se llevaron y a los que permitieron que se “deslocalizaran” empresas al tercer mundo, donde tienen esclavos trabajando.

También habrá que pedir cuentas a todos sus lacayos que, mediante la utilización indigna del cargo público que les habilitaba para tomar ciertas decisiones, les entregaron las riquezas del país, la dignidad de los trabajadores, los derechos de los ciudadanos, las mejores empresas del Estado - que generaban empleos estables y dignamente remunerados a decenas de miles de españoles - con el objeto, decían, de hacerlas más “rentables”. ¿Rentables?, ¿para quién?, ¿a dónde va la rentabilidad actual?, ¿quien se queda los sueldos que antes ganaban esos cientos de miles de españoles?. Unos sueldos, no  lo olvidemos, que a su vez dinamizaban una economía que hoy está paralizada por la falta de ingresos de una clase obrera sin seguridad en el empleo y con salarios de miseria.

Claro que ahora esas empresas son más rentables, faltaría mas, basta ver los precios abusivos que cobran, la impresentable calidad de sus servicios, los contratos de miseria que realizan con las empresas a las que subcontratan las cuales, a su vez, explotan de forma vergonzosa a sus trabajadores precarios y mal pagados. Pero esa rentabilidad, al contrario de lo que sucedía antes, va a parar a manos de unos pocos accionistas.

Ese es el tipo de gobierno, desmantelando, malvendiendo y dilapidando las joyas del estado y pidiendo créditos en el exterior para construir inutilidades mediante las cuales se pudiera robar impunemente, que estuvieron llevando a cabo los oportunistas que tuvieron ocasión de mangonear el país. Eso sí, todo entre “poderosos” y grandilocuentes argumentos de productividad, modernidad, abaratamiento de costes, competencia, aumento del consumo y otras sandeces cuyo resultado a la vista está.

Dichos recursos, antes de hacer cuentas para ver cuanto nos toca pagar a cada trabajador, deberían ser incautados a sus ilegítimos poseedores y aportarlos a la caja común que se creara para pagar dicha deuda.

Luego habría que poner a todos ellos frente a los tribunales y aplicarles la ley por alta traición, desposeerlos de los recursos adquiridos de forma ilegítima y meterlos en la cárcel los años que se considere necesarios.

Lo que no es normal, y además es insultante, es que quienes nos han expoliado se rían de todo un País, se guarden lo robado y sigan haciéndolo, no solo imponiendo como prioritarias y llevándose el dinero público que hay disponible en el mismo tipo de obras de antes, como también mediante el encarecimiento de los servicios públicos esenciales que se privatizaron, como agua, luz, gas, combustibles, etc.  - porque, en contra de lo que hacen con los salarios, a los precios nadie los "modera", estos no quieren saber de crisis alguna - mediante la reducción de nuestros salarios, mediante la precariedad de nuestros empleos, además de tener a buen recaudo todos los recursos que se llevaron por medio de la malversación de los recursos existentes más los que se recabaron fuera de nuestras fronteras.

Recursos estos últimos que, hasta ahora, los acreedores les entregaban fácilmente, sin límite y sin restricciones, pero ahora dicen que hay que pagarlos ya, en los plazos que ellos exigen, y a unos intereses que también ellos establecen.

Y lo que también es insultante es que los supuestos “gobernantes”, los “padres de la patria”, esa colección de ladrones corruptos y vende patrias, los mismos y con las mismas caras que durante 40 años han expoliado el país, han vendido a precio de saldo nuestra riqueza a sus amos, han arrasado el medio natural, han reducido el trabajo digno a una esclavitud, sigan riéndose de nosotros ocupando gobiernos, comunidades, ministerios y todos lo resortes del poder, como si no hubiera pasado nada o como si hubieran cumplido fielmente sus obligaciones y las de su cargo a favor de los ciudadanos.

Y es que un país debe tener un mínimo de dignidad, y lo que no podemos tolerar es que la misma escoria que arruinó España para enriquecerse, siga diciéndonos lo que tenemos que hacer. Asistir al obsceno descaro de ver como ocupan cargos con sueldos escandalosos - frente a la miseria que racanean en las ayudas a los parados - en los “consejos de administración” de esas mismas empresas que eran de todos. Cargos que todos sabemos ser un eufemismos mediante el cual se pagan los sobornos por los servicios prestados y la traición practicada.

No olvidemos que la mayoría de las decisiones se tomaron en contra de la opinión de los ciudadanos y en perjuicio de nuestros intereses, desde la generalizada privatización de empresas públicas hasta guerras que acabaron causando muertos entre los menos culpables, pasando por todas las inútiles y caras obras que se comieron cientos de miles de millones, mientras los responsables siguen impunes, engordando con lo que les pagan por los favores prestados.

El tipo de gentuza que manoseó los destinos de España durante las últimas décadas, solo se explica por la falta de cultura del pueblo español y por las técnicas de control de masas que el sistema tiene más que estudiadas y utiliza continuamente. Lo cual no significa que se justifique y que quien causó daños irreparables a la calidad de vida, la dignidad, los derechos y los intereses de la patria, algunas veces con consecuencias mortíferas, no deba pagar por sus mezquinos actos.

En definitiva, pagar sí, pero los culpables a la cárcel y desde luego ninguno al frente de las instituciones, como está sucediendo al día de hoy, como si no hubiera pasado nada, o como si no tuvieran culpa de nada.

Actualización. El día 23/02/2012 vemos estas declaraciones del analista económico
Juan Carlos Barbahttp://www.colectivoburbuja.org/?p=1960