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Mantenimiento vial, venenoso y peligroso.

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22-05-2011 - (Gallego) Aún a riesgo de resultar reiterativos no podemos dejar de señalar, un año más cuando llega ésta época, el lamentable espectáculo de los tramos de autovía a los que se aplica, sin cuidado ni medida alguna, dosis masivas de herbicida.

Hemos observado diferentes tramos de la autovía A-55, entre Ourense y Vigo, en los cuales las diferencias son brutales. Mientras que en el tramo Ourense A Cañiza no se aplica este tipo de tratamiento, en el otro, es decir entre A Cañiza y Vigo, la utilización de herbicidas es vergonzoso.

Otro tanto cabe decir de la autovía Ourense-Santiago, así como el tramo Maside-O Carballiño de la misma, donde la incuria, el ahorro mal entendido y el desprecio por el medio ambiente es patente.

Parece vidente que, en estos tramos, se ha adjudicado la conservación a la empresa de algún desaprensivo que, indiferente a los peligros que estos productos químicos suelen ocasionar, gana más dinero y ahorra en costes aplicando el letal producto en las cunetas y medianeras, en lugar de proceder al desbroce de la vegetación.

Como falta de cuidado añadido hay que destacar el hecho de que, quienes se encargan de dispersar el veneno por el medio ambiente, muestran tan poco cuidado y tanto desprecio por la naturaleza como la empresa que los contrata o la administración que ha adjudicado el mantenimiento a la misma.

El resultado de ésta falta de cultura medio ambiental y de respeto hacia los demás es la aplicación masiva, y sobre todo descuidada, del producto venenoso desde unas furgonetas que remolcan enormes depósitos de producto químico, el cual es pulverizado lateralmente, de forma automática, sin detenerse y con total falta de cuidado. De manera que incluso acaba matando los setos y arbustos que habían sido plantados en la medianera, con la finalidad de que, al crecer, evitaran el deslumbramiento de los conductores por la noche.

Muchos de esos setos ya aparecen totalmente quemados y secos antes mismo de haber tenido tiempo suficiente para de crecer a la altura pretendida, mientras que los restantes tienen claros síntomas de haber recibido dosis del producto y muestran partes quemadas, tramos secos o sus pies totalmente quemados y a punto de perecer.

No baste con que se haya destruido la naturaleza para poder construir éstas autovías, dejando enormes terraplenes sin el debido tratamiento para evitar el impacto paisajístico, como manda la ley, sino que además, al objeto de ahorrar costes de mantenimiento y conseguir adjudicaciones a la baja, se permite que el control de las hierbas se haga con herbicidas, sin los cuidados mínimos en su aplicación y con una sospechosa tolerancia, y ausencia de fiscalización, por parte de la administración correspondiente.

Un sistema que facilita los incendios, envenena el territorio, contamina los acuíferos y afea el paisaje. Además, éstos desaprensivos aún agraven más los daños y el riesgo, poniendo en peligro la circulación, al eliminar los setos que, adecuadamente crecidos y podados, deberían evitar el  deslumbramiento de los conductores por la noche.

Es lamentable que lo que debería ser un servicio de mantenimiento, que contribuyera a mejorar el aspecto de la vía, evitar incendios y riesgos para la circulación, acabe transformándose, por si mismo, en un serio riesgo, tanto para las personas como para el medio ambiente.