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¿ Y del cercanías qué ?

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20-04-2010 - (Gallego) Ahí los tenemos tan ufanos, festejando la futura ampliación del puente de Rande, imaginamos que van a tener sus buenos beneficios a cuenta de gastar el dinero de los contribuyentes en inutilidades que caducarán en pocos años, al igual que ha caducado el actual puente de Rande.


El proyecto que ahora arranca, tiene ese futuro y no otro. Sus consecuencias, más tráfico de coches, más contaminación, más gastos en combustible y en multas, más presupuesto para aparcar al llegar al destino, más accidentes y un largo etcétera de consecuencias negativas porque los "dirigentes" andan a sus intereses y a los de quienes les financian en lugar de pensar en el interés de la ciudadanía.


Hace años que Vigo y su área metropolitana están necesitando con urgencia un tren de cercanías que evite todos los inconvenientes citados anteriormente y proporcione a los vecinos de la periferia un medio de transporte económico, seguro y eficaz que los trasporte entre Vigo, Cangas, Moaña, Porriño, Redondela o Pontevedra evitando embotellamientos y demás peligros y venenos del tráfico rodado. (Foto del Faro de Vigo).


No solo no se está dotando a esta área ni a la de Coruña de los medios de transporte modernos y eficaces de que gozan las grandes capitales españolas, así como el resto de Europa, sino que también se está desmantelando el transporte por ferrocarril tradicional.


Todo en aras de enorme y mortal negocio de la industria automovilística, petrolera y de las grandes constructoras.


Antes o después esta solución tendrá que ser adoptada, pero los intereses son tantos y tan poderosos, repartidos entre grandes constructoras, peajes ,impuestos de hidrocarburos, aparcamientos, ventas de coches, etc. que antes agotarán todos los recursos en parches provisionales que caducan a los pocos años.


El tren de cercanías no solo evita los inconvenientes citados y proporciona enormes ventajas, sino que evitaría la construcción de muchas de las autovías que destrozan y afean la periferia así como todas las que aún están en proyecto pero que desgraciadamente tendremos que soportar.


Los grandes ya se han preocupado de tener en su nómina a los marrulleros encargados de entregarles nuestros recursos en aras de su beneficio.
Lo lamentable del asunto es que la falta de concienciación ciudadana aún les permita vendernos el desaguisado como si fuera un favor.