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Los incendios de Galicia.

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13-08-2011 - (Gallego) Cuando hablamos de que arde Galicia es evidente que no queremos decir que Galicia entera está ardiendo, nos referimos a que en muchos lugares de Galicia hay incendios. Parece una obviedad, pero viene a cuento de la polémica suscitada, hace algunos días, por unas declaraciones del Conselleiro de Medio Rural quien, como todo político designado a dedo para un determinado puesto, también parece desconocer la casuística de su Consellería y las peculiaridades de su Tierra. Tanto en lo que se refiere a los incendios como en lo relativo a la fauna, caza, etc.

Decíamos en su momento que no es necesario desbrozar toda Galicia y limpiar toda la superficie de la Comunidad de “maleza” (en realidad sotobosque) como él pretendía rebatir como algo imposible, llegando a argumentar que la limpieza de los montes "no tiene relación con los incendios"….

También decíamos que no es necesario limpiar todos los montes de Galicia, ya que sería suficiente consultar a los diversos ayuntamientos para que informen de los lugares donde se repiten los fuegos año tras año y actuar en tales lugares. Limpiar de vegetación pirófita dichas zonas durante el invierno, sería una medida más eficaz para prevenir los reiterados incendios del verano, que gastarse las ingentes cantidades de dinero que supone la contratación de aviones para arrojar agua en los alocados e imparables fuegos que, debido a las altas temperaturas al viento y a la sequía, transforman el monte en un polvorín durante el estío.

Ayer ardieron las afueras de Ourense capital, igual que todos los años y en las mismas zonas.

Amoeiro tiene su incendio anual, año tras año, sin que se tomen medidas ante un hecho previsible, ni se haya conseguido detener al autor o autores de tan reiterado delito, con fecha fija, en la misma época y en cuanto las condiciones son propicias.

Hoy hemos podido ver que otro de los lugares donde los incendios son constantes y reiterados todos los años es Melón, concretamente en la zona de las pozas. Todos los años se producen en ese lugar al menos dos incendios, algunos años se repiten en hasta tres o cuatro ocasiones en un área de 3 o 4 kilómetros cuadrados.

Los vecinos lo saben, los alcaldes también, la zona siempre es la misma, los incendios se repiten varias veces el mismo verano, produciendo daños reiterados pero dando en cada una de ellas la oportunidad de identificar a quien los ocasiona. Se pueden distingur perfectamente las zonas quemadas este año, así como las correspondientes al año pasado y al anterior.

A pesar de todos estos datos aún no se ha detenido al autor o autores y todos los años asistimos a la quema de centenares de hectáreas entre Ribadavia y el alto de A Cañiza.

Ignoramos si por incompetencia, falta de interés, mala distribución de los efectivos de vigilancia (UME incluida) el caso parece ser fácil de resolver debido a su repetición, pero la realidad demuestra que algo falla en la prevención, la vigilancia o en ambas.

En definitiva lo que se requiere para acabar o al menos reducir la plaga anual de los incendios, aparte de hacer cumplir la ley que obliga a limpiar las fincas y que nadie respeta ni hace respetar, es identificar estos lugares donde es reiterada la presencia del fuego todos los años, vigilarlas, limpiarlas durante el invierno y dotarlas de brigadas con el necesario equipo situadas cerca de dichas zonas, sin que tengan que desplazarse grandes distancias para acudir a ellas.

Sobre la fracasada ley que obliga a limpiar las propiedades debemos decir que estamos ante el clásico “ti vai facendo”, como seña de identidad del caciquismo gallego que tolera para cobrar después el favor. Los alcaldes no obligan a que se cumpla la ley para congraciarse con los propietarios y los propietarios no quieren limpiar porque sus fincas, a efectos de inversión y gastos en limpieza, “no les compensa porque no valen o que se gasta”, en cambio, cuando alguien se las quiere comprar, es cuando repentinamente cobran un valor absurdo.

Cosas de gallegos.