Skip to main content

Las falacias de los estudios sobre caza.

Posted in

15-02-2012 - (Gallego) Todos ellos, pagados y promovidos tanto por la federación nacional de caza como por la gallega, se repiten en los mismos tópicos olvidando que la sociedad, al contrario de lo que pasa con sus “clientes” los escopeteros, cada día es más culta y percibe los informes “trampa”. (Con perdón).

Primera falacia, dicen que disminuyen los cazadores por el “impacto bambi”. Así, como si fuera algo criticable, “de maricones”, que dirían ellos después de unos cuantos licor café. Ni se les pasa por la cabeza que la gentes es cada vez más culta, menos cruel y más respetuosa con el trato a las demás especies. Sin olvidar que, excepto los escopeteros, todos somos más sensibles hacia los ingentes problemas que tiene la fauna, en la actualidad, para sobrevivir en estado silvestre.

Que la caza genera más “negocio” que el sector vitivinícola. Ese es precisamente el problema que están temiendo los que negocian con el exterminio de la fauna. Que se les acabe el inmoral, cruel y sangriento negocio. Olvidan que más “negocio” mueven las drogas y la trata de blancas y no por ello son negocios ética ni moralmente aceptables.

Sobre la “caída libre” en el número de matarifes pasan por alto el ascenso fulgurante de su número entre el 1950 (195.000 licencias, habia fauna y no había problemas) y el año 1990, cuando alcanzaron las 1.443.000 licencias ( y no hay fauna pero hay numerosos problemas). Un auténtico absurdo que propició la práctica desaparición de toda la fauna silvestre y los desequilibrios existentes hoy en día, cuando unas especies proliferan en demasía mientras otras han desaparecido. Sin olvidar que, como todos sabemos, y ellos dicen más adelante, se están cazando animales mansos, de granja.

Que los jóvenes tienen otro tipo de diversiones. Afortunadamente.

Que “el coste de la cazar ha venido subiendo”. Lo que sería inexplicable dadas las facilidades que existen hoy en día para acceder con coche, o a pie, a cualquier monte debido al ingente número de pistas que lo hacen inhabitable para la fauna. Lo que sucedió es que, quienes se enriquecen con el destrozo masivo de escopeteros, cada día han ido fomentando más el uso  y la compra de “complementos” para su práctica, como armas más bonitas, munición más mortífera, perros más “dinásticos”, ropas más “aguerridas”, botas más “hidrófugas”, GPS, walkies, todo terreno, licencias y toda una serie de inutilidades destinadas a “ordeñar” el dinero de los incautos, que piensan que son “rambos”, y son unos infelices disfrazados de coronel tapioca, que piensan que son cazadores y son escopeteros.

Ninguna de esas inutilidades habían sido necesarias nunca para cazar, pero el “negocio”, sin su venta, dejaría de serlo, razón por la cual la “caza” se ha encarecido. Faltaría más, pero la caza sostenible y barata no le interesa a la industria que vive de ella.

Lo que ellos denominan la "cuestión psicológica": el "impacto bambi", que lleva a confundir "lo cruento con lo cruel". No es ni más ni menos que una forma más de querer engañar a quienes han estudiado más que ellos e, igual que su argumento “estrella”  que veremos más adelante, una manera de querer esconder que, matar animales por diversión o dejarlos malheridos, amputados, o inmovilizados en el monte desangrándose, es algo cruel.

Cruento es matar un cerdo o una vaca previo aturdimiento para que no sufra.

Y finalmente el argumento “estrella” de estos demagogos: “…si no existieran los cazadores habría que crear un "cuerpo" específico para controlar las poblaciones de jabalíes, corzos etcétera para atenuar los daños a la agricultura…”. O sea, que según sus propios datos se ve que, conforme ha ido aumentando el número de cazadores han ido aumentando también los problemas con las poblaciones de jabalíes y de otras especies. Problemas que, cuando el número de escopeteros era la décima parte, no existían, para que, por encima, aún pretenden ser los “héroes” que “controlan” la fauna.

Ellos han provocado los desequilibrios y hoy matan animales mansos y zorros porque han acabado con todo, incluso con los depredadores que controlaban a otras especies. Lo hemos repetido hasta la saciedad, los problemas con la fauna no existen donde no existen cazadores (en la selva virgen, por ejemplo), tampoco existían en nuestras tierras cuando cazaban unos pocos. La cosa se ha “desmadrado” cuando se ha desmadrado el numero de escopeteros con el objeto de mantener un negocio. Sin olvidar los accidentes causados por tanto descerebrado realizando disparos donde no deben, sin respetar las normas de seguridad o después de beber alcohol por la mañana o en la comida.

Cuanto a los daños que se atribuyen a jabalíes y corzos, los son porque no se cumple con la sana norma de realizar plantaciones disuasorias o con la ley que manda limpiar los montes, sin olvidar que dichas especies fueron introducidas para mantener este sangriento negocio encauzándolo hacia la caza mayor, que origina más gastos y más elevados, cuando la caza menor iba desapareciendo por el abandono de los cultivos y el asfaltado del monte.

Ellos, y quienes viven de ellos, fueron los que introdujeron jabalíes y corzos en los montes, y ahora pretenden justificar matanzas - como las de zorros, para las que incluso publican "estudios" donde se concluye que sus poblaciones están sanas "a pesar" de dichas matanzas (hasta que dejen de estarlo) - como sistema para su control, mientras todos estamos viendo como los jabalíes se les han ido de las manos, demostrando que son tan incapaces en su patética pretensión de presentarse como los héroes que pueden controlar poblaciones, como también en su estéril esfuerzo para seguir engañando a los jóvenes de hoy para que se dediquen a destripar inofensivos animales por diversión, valiéndose de toda la tecnología posible y prescindiendo de todo escrúpulo ni respeto por la ley al poner en peligro a los demás ciudadanos infringiendo las normas de seguridad.

Y es que su patetismo es tal que ni siquiera son capaces de matar a un indefenso animal dentro de las normas ni valiéndose de toda la parafernalia que otros, un poco más listos que ellos les venden. No, para matar algo, además de su número y de su “equipamiento”, también necesitan hacer trampas.

Ellos también son quienes más accidentes provocan cuando persiguen y espantan a los jabalíes y corzos hacia las carreteras los días de batida.

Lo único aprovechable de todo es lo que, al final, reconocen: “ha habido aprovechamientos abusivos que han sensibilizado al sector, y se ha degenerado en caza menos selectiva, de modo que hay pocas perdices silvestres, la mayoría son repobladas".Esto "ha quitado valor a la caza, ya que ha disminuido la dificultad del lance".

Pues eso, que los tiempos cambian, que cambien ellos también, que frecuenten “más biblioteca y menos escopeta”.