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Las "Chapuzavías"

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31-10-2010 - (Gallego) Los parches que se hacen como apaños para resolver los numerosos baches, socavones y tramos en mal estado de la exagerada red de autovías construidas en este País en la época de ilusoria bonanza económica - cuando nos creíamos ricos y nuestro ministro de Fomento exhibía orgulloso los gráficos que nos ponían a la cabeza de la inversión europea en este tipo de “infraestructuras”- constituyen uno de los grandes riesgos que padecemos al volante cuando, a falta de transporte público seguro y accesible, nos vemos obligados a  circular diariamente por ellas.

Hemos pasado del derroche en vías de alta capacidad al derroche en ayudas a la codicia de la banca, las constructoras y planes “E” donde se enjuagan enormes sumas de dinero.

Aunque se siguen proyectando más vías de este tipo, las existentes se hallan casi abandonadas por la imposibilidad de mantenimiento adecuado debido a su exagerado número y por la pésima, y a veces delictiva, gestión de los recursos públicos.

El problema que hoy nos ocupa reside en el peligro que corremos cuando pasamos, sin aviso previo y sobre todo los días de lluvia, de una zona con el pavimento original de hormigón, rugoso y bien drenado, a un parche o tramo de asfalto liso colocado recientemente para tapar socavones o reparar trechos deteriorados de autovía.

El peligro estriba en que, a diferencia del pavimento original, estos remiendos son de asfalto impermeable y liso, lo que causa una enorme acumulación de agua, torna el piso resbaladizo, el frenado es altamente deficiente, el peligro de “aquaplaning” elevado y la visibilidad se reduce drásticamente debido a la cortina de agua que origina el coche precedente al pasar por el asfalto encharcado.

Estas las imágenes corresponden a la  A55 en su tramo Ourense Vigo, donde son evidentes las diferencias que existen en el firme, entre el original, excelente y bien drenado y los lamentables “parches” que se están colocando en la actualidad para tapar los abundantes baches y socavones existentes en esta autovía.

Ya denunciamos en su día los tejemanejes que se traen entre manos grandes empresas que obtienen concesiones para construir autovías y los responsables de a administración que deberían velar por la calidad de estas obras.

No solo se están construyendo sin proveerlas de los correspondientes pasos de fauna, que normalmente figuran en el proyecto pero que luego se omiten para incrementar los beneficios,  como tampoco quienes deberían velar porque el dinero que se les paga se emplee según el proyecto, se preocupan de que eso se cumpla.

Tenemos el caso de las laderas y terraplenes que, conforme establece la normativa, deberían ser tratados con plantaciones de vegetación al objeto de que se diluya su impacto paisajístico y visual.

Tampoco se cumple este requisito ni los responsables exigen a las empresas que lo cumplan, ni siquiera cuando existen denuncias al respecto como por ejemplo la que planteamos diversas asociaciones ecologistas con motivo de la cantera de extracción de tierra que, de manera gratuita, se adjudicó la empresa San José, concesionaria del tramo, en Casar do Mato  para elevar la plataforma de la autovía con el fin de que pasara sobre el pueblo de Santa Cruz y la carretera nacional.

La montaña, que en absoluto formaba parte del trazado ni tenía que haber sido tocada, la dejaron tal cual después de aprovecharse de ella, mutilarla y abandonarla en este estado lamentable en que permanece hasta el día de hoy, con lo cual se están ahorrando muchos millones de euros.

Por veces lo hacen peor cuando siembran la pésima y exótica hierba que adorna estas laderas de cara a la inauguración pero que posteriormente se transforma en fuente de propagación de incendios ya que crece mucho y rápido, pero enseguida seca, no renueva ni tampoco deja que crezca la vegetación autóctona.

Otro asunto de gravedad dice respecto a las enormes laderas inestables que, para ahorrar costes, se cortan casi en vertical con enorme riesgo de desprendimientos. Son numerosos los casos ya acontecidos alguno de los cuales tan significativo como el que mantuvo cerrada la A6 durante más de un año.

Un caso paradigmático de este tipo de irregularidades que son también un serio riesgo para la integridad física de los usuarios, es la autovía Ourense Santiago (A-53) que ya desde su inicio y conforme denunciamos en su día se inauguró con un enorme letrero de peligro por desprendimientos situado en su mismo inicio, es decir en el puente que cruza el Río Miño frente a la localidad de Santa Cruz de Arrabaldo, donde enlaza con la A55.

A los pocos meses de su inauguración comenzaron los problemas por desprendimientos en los primeros 5 kilómetros de esta autovía, en el ayuntamiento de Punxín, con las consiguientes molestias y peligro debidos a las obras en la calzada.

Pasada la época de garantía vemos como siguen existiendo problemas con las laderas en esta misma zona, donde llevan meses colocando un enorme muro de piedra que debería haber sido colocado en su día por la empresa constructora.

Ignoramos cuanto nos cuesta a los contribuyentes este tipo de apaños y parches en obras nuevas, que reportaron ingentes cantidades de beneficios a empresas que, al día de hoy, están recibiendo ayudas del estado con fondos que provienen de nuestros sueldos a los que cada día les meten más la tijera para cebar a los tiburones que mandan en el País.