Estrenando página…y tragedia

Sur con niebla

16-05-2022 – En el día de hoy estrenamos una nueva página en WordPress y lo hacemos en pleno duelo por la desaparición de uno de los seres más queridos de nuestra casa: Bernie, hijo de Pili, que nació en esta casa hace 15 años.

Nos complace presentar a nuestros seguidores la nueva imagen de nuestra web, la cual esperamos sea del agrado de todos. Fueron casi veinte años con la ya tradicional versión en Drupal y hemos optado por la comodidad y la funcionalidad cambiando a este nuevo tipo de edición.

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Bernie

«Hojas del árbol caídas…» que decía el poeta José de Espronceda, el mismo que escribió el tétrico «Desesperación«, reflejan la angustia que nos invade en estos días a causa de la desaparición de un «hijo» peludo que llevaba quince años y había nacido en esta casa.

La desidia, la negligencia, la irresponsabilidad de sujetos que nunca supieron aprovechar las «segundas oportunidades» que sus amigos les brindamos y ahora, escasos de recursos y terminada su vida laboral, les echábamos una mano dejándolo al cuidado de nuestros seres más queridos de la casa, los gatos, los perros y el burrito, cuyas exigencias se limitaban a ser bien tratados, recibir su ración de pienso diario y salir a pasear una o dos horas entre la mañana y la tarde. Paseo para el cual se requiere la mínima precaución de no perderlos de vista y, caso suceda, volver sobre nuestros pasos para llamarlo y asegurarse de que sigue bajo nuestra observación.

No lo hizo, salió a las tres de la tarde en plena canícula y regresó a las cuatro (le habíamos dicho que saliera a las 19 ó 20 h cuando refresca), lo perdió de vista y, en lugar de volver unos pasos para controlar su situación, lo dejó abandonado en medio del camino, regresó a casa consciente de la falta del más pequeño y, al llegar a casa con el otro perro y comprobar que no había regresado el pequeño, no se preocupó de volver a procurarlo, comprobar si tuvo algún incidente, etc. se fue a ver el partido y no salió hasta el día siguiente.

Un auténtico criminal que ocasionó la mayor tragedia que más tememos, y siempre procuramos evitar cuando salimos de casa y tenemos que dejar al resto de la familia a cargo de alguien. Hizo lo peor que podría haber hecho, nos causó la mayor tragedia que nos podría haber causado. Y se marchó a su casa para no volver siquiera a ayudar en su búsqueda.

Tampoco nos avisó de lo que sucedía hasta cinco días después cuando regresamos del viaje, a pesar de que el perro desapareció el mismo día en que salimos de viaje. Salimos a las 10h de la mañana y perdió al animal entre las 15 y las 16 h. También evitó informar del problema al momento de nuestra llegada, disimuló con vaguedades sobre la fruta y el tiempo hasta que, tras recibir su paga, unos huevos de casa de regalo y unas verduras, cuando ya se disponía a marchar, la persona que más apego tenía a Bernie, le preguntó por él. Con la mayor tranquilidad y sonriendo como si se tratase de una broma, dijo que «hace cinco días que no aparece por casa». El golpe nos dejó sin control de nuestros sentimientos, perdidos, sin reacción.

Su explicación fue «que se quedó oliendo y cuando miró de nuevo ya no lo vio» y que no nos avisó de inmediato «para no estropearnos las vacaciones», sin percatarse de que nos estaba destrozando la vida. En lugar de volver 30 metros sobre sus pasos, decidió abandonar a nuestro querido perrito a su suerte, dejarlo en medio del camino, a las 15:30 de la tarde del día 3 de mayo con un sol de justicia sin tampoco preocuparse por su falta cuando llegó a casa y el perro na había vuelto.

Lo peor de todo es que, tras salir ese mismo día a buscarlo después de 5 días desaparecido, nadie lo vio por lugar ninguno, además el perro sabe volver a casa desde el pueblo próximo donde quedó abandonado, muchas veces iba solo hasta allí cuando había perras en celo y teníamos que ir a buscarlo o volvía solo. No se perdería desde ese lugar y, como nadie lo ha visto, hemos colocado cientos de carteles en la comarca. No aparece vivo ni muerto, así que solo nos resta la esperanza de que se lo hayan llevado y decidan devolverlo.

Una vana esperanza ya que nuestro animalito tenía 15 años, carecía de todos los dientes y debía recibir alimentación especial, estaba ciego de un ojo, así que poca utilidad tendría para nadie. Si alguien lo recogió, al tener chip y collar, deberían haberlo llevado a un veterinario para que leyera el microchip y nos avisaran. Así pues, no sabemos que pensar y a cada día que pasa la esperanza se va diluyendo dentro de la angustia de no saber que le sucedió. Atropellado o muerto por cualquier circunstancia es más llevadero que este sinvivir de ignorar si está sufriendo como nosotros, con la certeza de que nadie lo puede estar tratando como en su casa, en nuestra cama, en nuestro regazo.

Casi es preferible pensar que ha sido atacado por algún animal silvestre y tuvo una muerte rápida. El resto solo sería sufrimiento.

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