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La "milonga" del envejecimiento y la despoblación de Galicia.

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25-09-2011 - (Gallego) De vez en cuando aparece en los medios un articulo que trata del “problema” demográfico en Europa, en España o en Galicia. Hoy, en la prensa, tocaba hablar del “preocupante” problema que se presenta, de cara al futuro, la despoblación y envejecimiento del rural gallego.

Lo primero que habría que plantearse es que, si todos estamos de acuerdo en que la explosión demográfica representa un problema para el planeta, es inexplicable que se hable de las regiones donde la población disminuye como si el problema fuera el contrario, es decir la falta de población. A ver si nos aclaramos, o la Tierra no soporta tanta gente y hay demasiados individuos de la especie humana, lo que algunos llaman un verdadero cáncer para el Planeta, que alguien nos explique las razones por las cuales en las regiones que la población disminuye también existe el problema opuesto. O lo uno o lo otro, a ver si nos ponemos de acuerdo.

La segunda obviedad que se nos ocurre es que si en Europa, España o Galicia faltan habitantes, la solución es obvia, barata y rápida. Se trae gente de las regiones del mundo donde sobra población y se reubica en éstos lugares que se están “despoblando”. Sobra gente en la India, África subsahariana, China, etc. deseosa de emigrar a Europa (aunque sea para la maltratada Galicia).

Pues bien, se trae un par de millones de personas para Galicia y asunto resuelto. Veremos luego como se les da de comer, de donde sacan presupuesto los ayuntamientos y la Xunta o como les buscamos empleo. Porque hablar es fácil, pero si no podemos vivir decentemente los “pocos” gallegos que vamos quedando a ver como nos las arreglamos con otro par de millones de parados en nuestra comunidad donde no hay dinero siquiera para pagar a los profesores porque los políticos se lo llevan todo en privilegios, coches oficiales, asesores, secretarias, jubilaciones de oro, etc.

Finalmente todo este asunto nos trae a la cuestión de la que realmente queríamos hablar y son las razones por las cuales, en nuestra opinión, la gente abandona el rural de Galicia y allí solo quedan los viejos que viven de su jubilación.

Si observamos algunos países de “nuestro entorno” - como les gusta decir a nuestros capitostes cuando se trata de subirnos precios o impuestos pero no cuando se habla de sueldos - veremos que, en la mayoría de ellos, la gente del campo vive, y muy dignamente, de su actividad rural. Allí se ha invertido en modernizar la agricultura, se dispone de servicios, transporte, ayudas, asesoramiento, inversiones, etc. en cantidad suficiente para que las gentes que allí viven lo hagan dignamente y dependiendo únicamente de sus actividades agrícolas.

Por el contrario en Galicia el rural es el lugar a tener completamente abandonado, social y culturalmente, donde el urbanismo es un caos total, donde el feísmo impera por todos los lados - es curiosos que en Asturias, Cantabria o el País Vasco no sucede lo mismo - el lugar donde instalar industrias nocivas, embalses de elevada rentabilidad en lugares que deberían ser patrimonio protegido – como por ejemplo, los Cañones del Sil cuya comarca más parece un paisaje del tercer mundo - centrales térmicas venenosas, canteras a cielo abierto en lugares que en otros países serían sagrados e intocables, como El Courel, piscifactorías que invaden la costa, etc. es decir, una Región donde instalar toda la porquería que nadie quiere en la cercanías pero que el labrador gallego acepta a cambio de unos hipotéticos y nunca realizados “puestos de trabajo”.

Esa es la realidad y el futuro que los oportunistas que gobernaron esta Comunidad han labrado para las gentes del interior rural, la desesperación y el abandono para que acepten cualquier porquería que alguna empresa inmoral, y connivente con el político de turno, allí quiera vomitar basura y sacar buenos beneficios ante la mansedumbre de una ciudadanía ignorante y desesperada. Sin futuro.

Las pocas inversiones que van a los pueblos del rural normalmente son aplicadas en todo tipo de obras inútiles, fuera de lugar, o inconvenientes, que solo visan el enriquecimiento y el “pelotazo” del alcalde de turno. Así contemplamos como en esos supuestos pueblos sin jóvenes proliferaron en su época los “pabellones” deportivos con techos de chapa colorada y a costes astronómicos, luego surgieron como setas las "áreas recreativas” que nunca fueron utilizadas, el asfaltado irracional e indiscriminado de todos y cada uno de los caminos tradicionales en una destrucción sistemática del patrimonio histórico gallego del cual algún día se podría crear una industria turística. Ahora nos hallamos en un época en la cual lo que se “vende” al inculto pueblo del interior son las “áreas industriales”, un enorme negocio que los avispados alcaldes de ciertos lugares llevan a cabo manipulando las subvenciones públicas para éstos “parques industriales” con la promesa de que se instalarán allí "modernas" empresas extranjeras que crearán numerosos “puestos de trabajo”.

Áreas industriales que se dejan al abandono recién terminadas (o antes, ya que muchas quedan a medio hacer porque el dinero “desparece” antes de su conclusión) donde el negocio no son las empresas que nunca allí se instalarán - y mucho menos en esta época de crisis - y sí el jugoso negocio de los fondos que se manejan para ejecutar esos parques que solo producirán tojos y maleza.

Si el paisano del rural viviera dignamente de sus tierras seguramente rechazaría, como hacen los labradores franceses o ingleses, la instalación en sus tierras productivas de industrias contaminantes o la sustitución de tierras fértiles y productivas por cemento y farolas. El gallego no, el gallego, en su desesperación y falta de visión, se cree las mentiras de los puestos de trabajo y en algunos casos incluso regalan sus tierras, fértiles pero improductivas, para que el alcalde de turno haga su particularmente rentable negocio  del  “parque industrial”.

Así que señores dejémonos de demagogias, Galicia se queda sin jóvenes en el rural porque carecen de futuro y de medios de vida, y carecen de ese futuro y de esos medios porque así lo han programado quienes tienen la responsabilidad de velar por el futuro y por los medios de vida de esos jóvenes, y que han preferido entregar Galicia y su medio rural a la especulación, al asalto de empresas contaminantes, al feísmo, a la explotación inmoral y ruinosa de sus paisajes y de su riqueza natural.

Ni siquiera de la caza sacan el mínimo rendimiento los pocos labradores que quedan en Galicia, ya que ésta, posiblemente, sea la única Comunidad donde el labrador alimenta al jabalí y el cazador de turno lo mata y se lo lleva para hacer una “comilona” sin que el labrador reciba nada a cambio. Todo totalmente gratis, de manera que incluso los pocos que aún trabajan la tierra tienen que ver con desesperación como sus cosechas solo sirven para que los cazadores se diviertan gratis o la administración les ponga trabas para cobrar las ridículas indemnizaciones destinadas a paliar estos daños.

Con el resto de las riquezas de Galicia pasa exactamente lo mismo, de hecho ya lo dijo Castelao, “Galicia alimenta la vaca y Madrid le ordeña la leche”.

Galicia está como está por culpa de la corrupción, la codicia, el oportunismo y la traición de quienes deberían velar por esta Tierra, por sus bellezas, por su riqueza natural y por sus gentes.