Ellos cobran nosotros pagamos

14-05-2010 – (Gallego) Esta vez fue descarado el asunto y quedó más que patente quienes mandan en el mundo, que desde luego no son los políticos, éstos solo se pelean por ocupar sillón y llevar a cabo, en nuestro nombre y con nuestro voto, el expolio de la riqueza que generamos trabajando, para entregarla a los poderosos del sistema.


A los pocos meses de vaciar las arcas del estado para “ayudar” a los responsables del descalabro económico, generado por su insaciable apetito de especular, tienen la osadía de meter la mano en nuestros bolsillos, en el de los dependientes

14-05-2010 – (Gallego) Esta vez fue descarado el asunto y quedó más que patente quienes mandan en el mundo, que desde luego no son los políticos, éstos solo se pelean por ocupar sillón y llevar a cabo, en nuestro nombre y con nuestro voto, el expolio de la riqueza que generamos trabajando, para entregarla a los poderosos del sistema.


A los pocos meses de vaciar las arcas del estado para “ayudar” a los responsables del descalabro económico, generado por su insaciable apetito de especular, tienen la osadía de meter la mano en nuestros bolsillos, en el de los dependientes (que aún ni siquiera habían sido ayudados por falta de recursos), en el de los jubilados y en de la ciudadanía en general, para entregarlo a los que mandan. “Mantener la confianza de los mercados” dicen.


Ya está el legítimo representante de la patronal mostrando su regocijo con las medidas y recomendando que el País “no está para huelgas”. O sea, ajo y agua. Aún falta la reforma laboral.

Lo curioso es que algún “líder” de la oposición venga con el cuento de que él lo haría mejor. Haría lo mismo que los demás, si en el puesto estuviera, para eso los ponen.

Parece mentira que aspire a tener crédito un sujeto que engaña a los ciudadanos incluso en el color de su pelo. Si en tan nimio detalle cree necesario disimular, imaginamos en asuntos trascendentales lo que no haría para confundir a los incautos, que seguimos votando a unos y a otros a pesar de que ambos ya nos la han jugado más de una vez.


Lo peor del asunto es que no les llega con nada. Recibieron mareantes cantidades de fondos públicos, que utilizaron para especular contra los mismos estados que se los concedieron, rechazaron la deuda en que nuestros (sus) gobiernos incurrieron para ayudarlos, al objeto de que aumentaran los tipos de interés de la misma.

Consiguieron la eliminación de los impuestos que gravaban las grandes fortunas, la reducción de la carga fiscal a empresas, acaparan los fondos públicos construyendo AVES y autopistas que no generan empleo ni riqueza, ya que se bastan con algunas máquinas y algunos puestos de trabajo, mal pagados, que contratan en países limítrofes, como Portugal.


Así continúa la orgía de gasto público inútil, en beneficio de las grandes empresas que las construyen, las ayudas a industrias tan nocivas como la automovilística, la disponibilidad ilimitada de fondos para la gran banca, las SICAV`s, los paraísos fiscales, etc. mientras se retiran ayudas básicas a quienes las necesitan.


Ellos crecen y nosotros caminamos hacia atrás, prueba evidente de ello es la necesidad que tienen de disponer cada día de más vías de comunicación, para que por ellas circulen las mercancías que fabrican y los vehículos que venden, más destrucción de los ríos para generar la energía que sus empresas utilizan para transformar nuestro medio ambiente en dinero, las armas del estado para defender intereses de las grandes compañías petrolíferas en oriente medio, el apoyo del gobierno para esquilmar la pesca en Somalia al igual que ya lo hicieron con la de nuestras costas.


Eso sin hablar de la destrucción masiva de las selvas tropicales para plantar caña de azúcar, o transgénicos, con los que fabricar biocombustibles, que permitan a la industria del automóvil continuar su invasión del mundo cuando llegue el próximo final de las reservas de petróleo.

Todo esto no tiene visos de parar, ya que no se trata de estabilizar el consumo, la extracción irracional de recursos, la destrucción sistemática de la naturaleza o el crecimiento alocado de la población, que ellos precisan como “clientes” y en el peor de los casos como mano de obra barata.

El crecimiento económico descontrolado e insostenible está basado en la necesidad de aumentar, cada día y cada año, los “resultados” de las grandes corporaciones, sin pensar en cuando se van acabar dichos recursos o lo que va a sobrar del planeta y de los seres que lo habitan cuando no haya más de donde extraer, ni más campo donde construir autopistas.


Nunca se ha producido tanta riqueza en el mundo, pero el ansia de ganar dinero de unos pocos, su afán por acapararla, su miserable vicio de no compartirla y el temerario incentivo de aumentar el número de los que trabajamos para ellos y consumimos sus productos, solo nos está conduciendo al agotamiento de los recursos, la miseria de las mayorías y la destrucción de la naturaleza.

No van a ser los peones que ellos ponen al frente de los gobiernos, todos pagados y promocionados por las grandes empresas, quienes nos resuelvan el problema o cambien el sistema. Así lo han demostrado, reiteradamente, cada uno de los partidos que han estado al frente del País.


Seguir insistiendo en cambiar a uno por el otro, como si fuéramos borregos sin aprender nunca de la experiencia, es caer siempre en la misma trampa.

Que paguen el desatino los mismos que lo ocasionaron y que se beneficiaron con él. A nosotros no nos han regalado nada cuando la burbuja crecía.

Que vendan las autovías y el AVE, de  los que tanto se presumía éstos años como si fuéramos multimillonarios y que ahora van a tener que pagar los pensionistas.

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