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El nuevo colonialismo en Brasil.

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27-12-2011 - (Gallego) Brasil siempre ha sido un País extremadamente rico, con una población extremadamente pobre. La verdad es que la inmensa riqueza de este País enorme, donde la producción agrícola es viable todo el año debido a su clima benigno,  nunca se ha reflejado ni en la buena alimentación de su pueblo, ni en un mínimo bienestar para la mayoría de la población, ni siquiera en unas infraestructuras razonables. Siendo las existentes comparables a las del tercer mundo más atrasado y la miseria de la mayoría de la población algo realmente escandaloso.

Sobre infraestructuras podemos decir que la mayor parte de las grandes ciudades carecen de tratamiento de sus aguas residuales y en la mayor parte de ellas es normal ver como antiguos regatos que las cruzan, son actualmente enormes canalizaciones de alcantarillado a cielo abierto donde el olor, potenciado por el abrumador clima tropical, resulta nauseabundo para quien no está acostumbrado.

También es fácil de verificar la lamentable calidad de la obra pública al comprobar como carreteras recién construidas enseguida se deterioran ya que, por decirlo de forma rápida, el asfalto prácticamente es colocado sobre la tierra sin ningún tipo de base que le otorgue firmeza y resistencia. De hecho, la red viaria de Brasil, es de una calidad lamentable y totalmente carente de una seguridad y señalización dignas de tal nombre.

Toda la riqueza que es extraída de este gigantesco País, repercute en grandes beneficios para las empresas extranjeras que las explotan y una insultante riqueza para una escasa oligarquía local de la cual forma parte la clase gobernante. Clase gobernante que, debido a la campante corrupción, acaba permitiendo que mucha de la riqueza que abandona el País ni siquiera sea detectada por los órganos de recaudación y por lo tanto no deja beneficio alguno al País.

Actualmente, Brasil surge como uno de los primeros productores del mundo de combustibles agrícolas y principal exportador a los EEUU, entre otros.

Al igual que en otras épocas, cuando el progreso y la riqueza nacional eran motivo de propaganda de la dictadura, también ahora el pueblo brasileño se siente orgulloso del despuntar de su País en el escenario económico, tanto como lo hace cuando su equipo de fútbol y sus jugadores son señalados como los mejores del mundo.

Lo curioso de este legítimo orgullo, es que el pueblo de Brasil nunca se haya preguntado las razones por las cuales la inmensa mayoría de sus habitantes carecen de lo fundamental, alimentación incluida, pero tampoco tienen saneamiento, agua potable, asistencia médica digna, colegios a la altura de esa riqueza, ni por qué existe, en definitiva, tanta pobreza, tantas favelas y tanta miseria, siendo verdad, como lo es, que el País es inmensamente rico y el alimento se puede producir el año entero sin problemas de estacionalidad. Cuenta además con la ventaja de que, sus 7.5 millones de kilómetros cuadrados de superficie, está habitada por tan solo 200 millones de habitantes, de manera que, como mínimo, el alimento debería sobrar.

El problema, que ellos desconocen en muchos casos y que el propio MST viene denunciado, es que la producción agrícola de Brasil, en manos de una pequeña oligarquía, se destina básicamente a la exportación. No se producen, ni se obliga a producir, alimentos para la población, porque la tierra está en manos de unos pocos terratenientes y empresas, tanto nacionales como extranjeras, a las cuales les interesa más producir cacao, café, soja, azúcar o bio combustibles para la exportación a los países ricos del primer mundo, que plantar arroz o trigo para alimentar a un población pobre que no puede pagar por esos producto. Al menos no tanto como pagan los países del primer mundo por los otros productos.

A los EEUU siempre les ha compensado mas obtener los recursos naturales y energéticos fuera de sus fronteras que consumir los propios ya que, a estas alturas, y teniendo en cuenta su gigantesco consumo, estarían agotados. Con este sistema, guardan sus recursos para tiempos futuros y adquieren los que necesitan a precios ventajosos en oriente medio o en otros países. Los métodos para adquirir tales recursos fuera de sus fronteras, de forma fácil y a bajos costes, todos ya los conocemos.

En la actualidad los agro combustibles que se utilizan y producen en EEUU son obtenidos del maíz, lo cual implica detraer recursos de la alimentación ganadera y de la humana. Como consecuencia, lo que no es admisible, o políticamente correcto, llevar a cabo en el norte, ellos lo producen en países “amigos” del sur, donde ni la población es tan exigente, ni las autoridades tan estrictas, o se “dejan convencer” de la conveniencia de producir en sus países lo que ellos no quieren producir en el suyo.

Obviamente, como cualquier otro tipo de inconveniente que se le impone a países del tercer mundo, sobre todo si se pretende expoliar sus riquezas, es “vender” a la población la rapiña como una fuente de “creación de riqueza” para dicho país y publicitar lo impresentable como progreso y liderazgo mundial.

No solo se está disparando la plantación de caña de azúcar destinada a agro combustibles, sino que proliferan también los denominados “desiertos verdes”, inmensas plantaciones de eucaliptos destinados a las empresas celulosas, nacionales y multinacionales, a precios mucho más competitivos que en resto del mundo y sin protesta social alguna, a pesar de que arrasan con la selva original, los recursos hídricos y la biodiversidad.

El actual “milagro” de la producción de etanol, al igual que el resto de plantaciones que invaden Brasil, para su desgracia, en forma de enormes latifundios, está acabando con la selva tropical, ocasionando la invasión de especies exóticas altamente nocivas para la fauna y la flora local y lo que es peor, está desplazando a la poca población agrícola autosuficiente que aún sobrevive en el rural brasileño, ya que las grandes multinacionales, en ausencia de un control estricto del gobierno local, acaban expulsando incluso a los trabajadores rurales que se oponen a la ocupación.

Al final, estos antaño dignos trabajadores agrícolas, que eran autosuficientes, acaban incrementando el censo de las favelas en las grandes ciudades y sobreviviendo con salarios de miseria, o en trabajos esclavos dentro de los latifundios que se reparten el País.

La destrucción de la selva tropical - incluídas las nuevas medidas que reducen su protección frente a los desmanes del poderoso loby ganadero, o la construcción de gigantescos embalses destinados a generar energía para las mismas empresas que expolian el País - viene de la mano de la ganadería, una de las actividades cuyo crecimiento, dedicado también a la exportación, ha sido también espectacular en los últimos años. Pero ésta deforestación para creación de pastos, es consecuencia también de la producción masiva de agro combustibles, ya que la las tierras antaño dedicadas a la ganadería, sobre todo en el centro y sur del País, están siendo ahora dedicadas a las plantaciones de soja y caña de azúcar, desplazando en consecuencia a la ganadería para las nuevas tierras que se desforestan en Mato Groso, Pará y el propio Estado de Amazonas.

La reciente noticia que da cuenta del aumento del salario mínimo en Brasil por encima del 10%, nada más es que otro tipo de limosna para la población, carente de casi todo, al igual que ya lo ha sido la “bolsa familia” y el programa “hambre cero”.

Todas las medidas que se están tomando de cara a los próximos acontecimientos deportivos en Río de Janeiro - como invadir favelas militarmente y multiplicar la represión - para mejorar la mala imagen de Brasil, a causa de la violencia y la extrema pobreza,  nada más son que parches que, al igual que los programas que acabamos de citar, no acabarán con una violencia generada por la brutal diferencia de clases, y de poder adquisitivo, entre unos pocos que viven en la opulencia más insultante y una  inmensa mayoría que carece de casi todo. Diferencia que a diario les muestran en las novelas y programas televisivos, exhibiendo el lujo del que algunos gozan mientras la mayoría pasa hambre.

Y es que tanta riqueza, proveniente del expolio más brutal de este rico País, nunca estuvo tan mal repartida. A decir verdad nunca, en toda su historia, estuvo repartida de forma mínimamente justa.

Brasil desplaza a Reino Unido como sexta economía del mundo.
http://www.telegraph.co.uk/finance/economics/8977834/Britain-loses-spot-as-sixth-largest-economy-to-Brazil.html

El etanol en Brasil
http://es.wikipedia.org/wiki/Etanol_como_combustible_en_Brasil

Lula se defiende las acusaciones de hambruna a causa de la producción de bio combustibles.
http://www.laondadigital.com/laonda/laonda/301-400/386/a6.htm

La soja desplaza a la ganadería
http://www.ecoportal.net/content/view/full/44966