«Desde la época de Adán…

11-02-2010 – (Gallego) …unos calientan el horno y otros meten el pan". Viejo el dicho, pero cada día más evidente y actual.
Viene a cuento porque la clase trabajadora española, una de las más castigadas de Europa ya que paga precios europeos pero cobra salarios tercermundistas, tiene un serio desafío ante las medidas que se planean para seguir subvencionando a los ricos con nuestro sudor.


Recortes de pensiones, aumento de años de cotización, aumento de edad de jubilación, etc. No es la primera vez que tratamos de asuntos sociales y pensamos que es momento de volver a incidir en el tema a la vista de las medias verdades y duras medidas que se están difundiendo.

11-02-2010 – (Gallego) …unos calientan el horno y otros meten el pan". Viejo el dicho, pero cada día más evidente y actual.
Viene a cuento porque la clase trabajadora española, una de las más castigadas de Europa ya que paga precios europeos pero cobra salarios tercermundistas, tiene un serio desafío ante las medidas que se planean para seguir subvencionando a los ricos con nuestro sudor.


Recortes de pensiones, aumento de años de cotización, aumento de edad de jubilación, etc. No es la primera vez que tratamos de asuntos sociales y pensamos que es momento de volver a incidir en el tema a la vista de las medias verdades y duras medidas que se están difundiendo.


Lo primero que deberíamos tener en cuenta es que ningún partido con posibilidades de gobernar nos va a mejorar las condiciones de vida, cualquiera de ellos en el poder hará lo mismo, digan lo que digan, ya lo han demostrado. Otra cosa es que se peleen por ocupar el sillón.


El primer escándalo que hay que denunciar es que, la llamada “casta política”, peca de inmoralidad cuando goza de unas condiciones de jubilación, pensiones etc. insultantes, mientras se dedica a recomendar e imponer recortes al resto de la población. Se les debería exigir que predicaran con el ejemplo, puesto que no se puede admitir que pretendan convencernos de que son necesarios aprietos para la población, mientras ellos viven como marajás. Vean aquí sus vergonzosas prerrogativas.


En segundo lugar, debemos rechazar el falso argumento de que la disminución de trabajadores en activo reduce las cotizaciones a la seguridad social y en consecuencia el aporte de los fondos necesarios para pagar pensiones. Nunca antes se había producido tanta riqueza con tan poca mano de obra, las máquinas y los robots hacen hoy el trabajo que antes precisaban enormes cantidades de trabajadores, luego, si hay riqueza creada con poca mano de obra, solo se trata de repartirla mejor ya que, por esa regla de tres, el día que todo el trabajo sea realizado por maquinas, nadie podría cobrar la jubilación a pesar de la enorme riqueza que se estaría creando. Por citar un ejemplo, hace menos de 30 años una montadora para producir 100 coches al mes, precisaría de cien obreros (por decir una cantidad) hoy en día, con la mitad de trabajadores, se produce el doble o el triple de coches.


La tercera falsedad estriba en afirmar que el dinero para las pensiones debe proceder única y exclusivamente de las cotizaciones de los trabajadores en activo. Es evidente que toda la riqueza que se produce en el País procede del trabajo, con ella se financia todo tipo de actividades, desde el AVE y las autopistas, hasta las escandalosas prerrogativas de los políticos o los fondos para ayudar a la banca. Así que ignoramos las causas por las cuales se pretende que esos mismos fondos no sean válidos también para pagar pensiones. Se llaman presupuestos generales del Estado y antes que llevar a cabo obras megalómanas será preferible abonar primero las pensiones de jubilación. Si nos podemos permitir ser los primeros del mundo en líneas de alta velocidad y autopistas, no parece que sea presentable decir que no hay dinero para pensiones.


En cuarto lugar creemos que es una tergiversación de la realidad el supuesto aumento de la media de vida. Todo indica que la mayoría de la gente se sigue muriendo alrededor de los 80 años. Estudios publicados en diversos medios prueban que, ese supuesto aumento de la media de vida, se debe única y exclusivamente a la disminución de la mortandad temprana. Para citar un ejemplo que circula por los medios, si en un país hay dos personas, una que muere con 80 años de edad y otra con 2 años, la media de vida será de 80+2= 82 dividido entre 2 nos dará una media de vida de 41 años. Si en otro país, también con dos habitantes, uno muere a los 80 años y otro a los 40, la media de vida será de 80+40=120 que dividido entre dos nos da una media de vida de 60 años. Es decir la gente, mientras no cambie su genética, tiene unas expectativas de vida máxima de aproximadamente 80 años, por mucho que la media aumente o disminuya debido a la mortandad infantil o juvenil.


Para no extender demasiado este artículo diremos  que los que se mueren antes son los trabajadores manuales, los que tienen ocupaciones insalubres, penosas, etc. mientras que, los que más años viven, son los que gozan de mejores ocupaciones, los más acomodados, los que mejor se cuidan y los que menos padecen, o sea, las clases altas. El resultado de esta realidad es que las clases menos favorecidas deberán renunciar a cobrar algún día la jubilación, ya que se morirán antes, para que los que viven más años, los más favorecidos,  puedan cobrar durante los años que viven a más.


Siempre hemos mantenido que los políticos están para hacer el trabajo sucio a los poderosos y que para ello fueron creados, son financiados y dotados de una vida de abundancia. Legitimados con el poder que les otorga nuestro voto, desvían la riqueza que creamos para las manos del “gran poder” que está por encima de ellos. La disciplina de partido hace que tal finalidad sea fácil de cumplir ya que, en los partidos, es un par de personajes los que dictan las directivas y los votos. Poco trabajo y dinero les cuesta a los poderosos mantener ese tipo de organización social para apoderarse de las riquezas que crea la destrucción del mundo y las “peleas” entre políticos solo son para ocupar el lugar preferente de servicio a los patrones ya que, en la gestión que llevan a cabo una vez instalados, en nada se distinguen, al menos en lo que al manejo de las grandes cantidades se refiere.


No es pequeño el desafío que se nos presenta, Cuando el mundo más riqueza produce es cuando unos más ganan y a otros menos se les pretende repartir. La codicia no tiene límites y es imprescindible que seamos conscientes de esta realidad para impedir el continuo deterioro de la calidad de vida en beneficio de una minoría.


No pueden unos pocos estar nadando en la abundancia y los demás sufriendo la precariedad.

 

Artículo sobre "La Casta" política:

http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2009/731/1255816803.html

1 comentario

  1. No hay nada más barato que los principios del ser humano
    Yo creo que todos, a menos que sean idiotas profundos, son conscientes de que el reparto es cada día más injusto y que unos pocos, ven como su fortuna se acrecienta merced al trabajo de otros, mientras que a estos últimos lo que les crece es el endeudamiento y sus necesidades fundamentales dejan de verse cubiertas. No hablemos ya de permitirse el mínimo desliz fuera de lo que supone la estricta supervivencia.
    Ahora bien, para los que están en el segundo grupo, el ¿98% de los seres humanos?, su mayor afán es cruzar la línea "mágica" y situarse en el 2% restante, o al menos aproximarse, para alcanzar esa franja del "estoy a punto", sin darse cuenta que nunca lamerá la zanahoria que le tienen colgada delante, pero para regocijo de los poderosos, sí reparte coces a los de atrás en un intento de avanzar.
    Y mientras esa codicia, esa ambición y ese egoísmo sigan siendo valores predominantes en el ser humano, nada podrá cambiar. No hay análisis de la realidad, no se reflexiona sobre los motivos ni acerca de las soluciones, no se lucha por cambiar, por reventar, un Sistema que se autoalimenta y perpetúa, y lo hace gracias a la connivencia de sus mismos perjudicados, que en el colmo de la imbecilidad se convierten en constructores (con su trabajo y su consumo), defensores (no quieren ni oir hablar de la conversión de todos los servicios esenciales en públicos o de la nacionalización de la banca)y valedores (porque nada mejor para la continuidad de un "negocio" que tener muchos "clientes", y el Capitalismo está sobrado de proletarios ansiosos por transformarse en poseedores de grandes fortunas).
    Y luego hay unos cuantos, más denostados que comprendidos, más despreciados que apoyados, dedicados con mucha voluntad y nulos medios, a restañar las heridas de este sistema. Son parchecitos que no sólo no menoscaban a la "bestia", al contrario, la engordan, porque le dotan de una imagen de justicia, de igualdad y de protección social completamente falsa, pero que viene muy bien de cara a la galería. "Os dejamos manifestaros, permitimos que organicéis acciones de ayuda a los más necesitados, ¿véis que buenos somos?".
    Si el estómago y la conciencia nos lo permitiese, tendríamos que quedarnos de brazos cruzados y dejar que todo esto "saltase por los aires". Pero tenemos mucho aguante, muchísimo, y sobre todo, nos pueden el egoísmo y la ambición. ¿Qué yo voy a preocuparme porque haya gente que no tenga un techo, que ha de acudir a comedores sociales o que no es capaz de comprar ni los libros del colegio de sus hijos? (sí, porque el Gobierno del PP nos ha quitado la gratuidad, pero aquí nadie rechista), ¡qué va!, yo lo que quiero es comprarme un 4×4 y hacerme un chalecito de 300 metros, y los demás, que se j…
    Pero el muy cretino, no se da cuenta que ya le asoma algo por la boca, porque el j… es él y desde hace mucho, gracias a esos amos a los que tanto protege y envidia. Y seguro que votando cada cuatro años lo vamos a solucionar, jajaja. Mejor no escribo aquí por dónde tendría que venir el arreglo, no me gustaría que cerrasen esta página. Porque sí, además de todo, sigue existiendo la censura.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.