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Los “grandes” logros de la FGC, para los escopeteros.

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22-02-2012 - (Gallego) Hemos dicho muchas veces que una de las instituciones, a nuestro juicio, más nocivas para la fauna y el medio ambiente de Galicia es la Federación Gallega de Caza.

Y lo creemos así porque a lo largo de su existencia y al objeto de congraciarse con el colectivo de la escopeta, demostrar su poder ante las instituciones y conseguir más “federados” que contribuyan a sus arcas, ha ido escalando en sus “conquistas” ante la administración con una serie de “logros” que tienen en común el que los escopeteros puedan descubrir, y aniquilar con más facilidad y comodidad, a cualquier animal que aún quede en nuestros montes. Pero es que, además, tienen otros efectos “colaterales” no menos perniciosos.

Algunas de estas “ventajas” ya fueron plasmadas en la normativa actualmente en vigor, otras lo serán en la próxima ley de montes y otras ya están contenidas en el borrador de la nueva ley de caza.

1.- Que se pueda cazar en un monte quemado después de dos años tras el incendio, cuando antes era necesario esperar tres años.

– No solo es imposible que se haya recuperado la fauna que murió abrasada o asfixiada en sus madrigueras, como también el monte estará aún sin vegetación que permita la alimentación y el ocultamiento de los animales.
–  Muchos incendios forestales son provocados por cazadores donde consideran que hay mucha vegetación “para ver mejor a las piezas”. Es obvio que con solo dos años de penalización, los incendios por esta causa se multiplicarán.

2.- En la prohibición de circular con vehículos por el monte, contenida en la próxima ley de montes de Galicia, se abre una excepción para los coches de los cazadores.
– No les basta con la multiplicación de pistas que horadan todo el monte gallego, impidiendo el sosiego para que los animales se reproduzcan así como la invasión de escopeteros a los más recónditos rincones, sino que ahora también podrán “ir de caza” con el coche por lo poco que resta del propio monte.
–Como se caza todo el año, durante el verano podrán provocar incendios, molestarán a los animales que estén criando y es una obvia degeneración del acción de cazar, sobre todo cuando ahora pretenden erigirse en “deportistas”, una reivindicación propia de escopeteros, indigna de un cazador y solo achacable a palurdos y “urbanitas” que vienen al monte.

3.- Poder realizar batidas todo el año contra jabalíes o zorros, incluso en muchos lugares sin necesidad de demostrar los “daños”.
– Una grosera invasión del monte en épocas de cría que impide la reproducción sostenible de las especies, una violenta agresión y exterminio de retoños de todos los animales por parte de los perros que invaden el monte durante estas “batidas”.
–Un evidente sobre explotación de la fauna que, unida a la eliminación de las crías, constituye una de las causas de que haya desaparecido la fauna silvestre y ahora cacen anímales de granja.
–Un grosero maltrato a los perros, animales especialmente sensibles al calor, a los que se obliga a participar en batidas y a realizar grandes esfuerzos en pleno estío.

4.- El reconocimiento por parte de la administración de la caza como deporte, al objeto de recibir subvenciones del deporte.
– De esta forma los actuales escopeteros se alejan más del ancestral cazador que solo cazaba lo indispensable para sobrevivir procurando mantener las poblaciones de animales de los cuales se alimentaba. Ahora se mata para competir, cuanto más mejor, porque ya no dependen de la fauna para comer, solo les sirve para divertirse matando.
–Es otra de las causas de que los anímales silvestres hayan desaparecido, por un exceso de explotación con argumentos triviales, para fomentar el negocio de los artículos relacionados con la caza.

5.- La penalización de cualquier molestia, por parte de terceros, durante la actividad cinegética.
– Una modificación legal que pretende de forma insidiosa que los cazadores y los intereses de la FGC prevalezcan sobre cualquier otro uso de un monte que no les pertenece, ni por cuyo uso pagan cantidad alguna a sus legítimos propietarios.
– Con estas conquistas pretenden, poco a poco, irse apoderando del uso exclusivo del monte de forma gratuita y sin que las gentes del rural obtengan beneficio alguno de la riqueza que genera la caza.
– Se están granjeando merecidamente el desprecio de todos los ciudadanos, no solo por matar animales como también por sus prácticas corporativistas y abusivas.

6.- Poder realizar batidas en zonas vedadas y en zonas de adiestramiento de perros, que la actual ley prohíbe.
– Basado en la creencia de que en esas zonas es donde se oculta la fauna que ellos creen existir pero que no pueden ver. Olvidan que actualmente y al objeto de explotar el máximo posible de sus territorios de caza, suelen delimitar como tales zonas donde hay pueblos o donde es evidente que no son propicias par la fauna. Con esta medida incluso esas zonas serán expoliadas inútilmente ya que ni siquiera en lugares tan inadecuados podrá refugiarse animal alguno.
– Las zonas vedadas debían tener como mínimo 200 hectáreas, ahora las reducen a solo 50, con lo cual podrán hacer más zonas con menor superficie y en lugares menos adecuados para la fauna, como pueblos, parques industriales, etc.
– “Conquistas” que no solo perjudican a la fauna, propiciando su desaparición, como también perjudican al propio colectivo de la escopeta.

7.- Lo posibilidad, antes prohibida y considerada infracción grave, de que se alquile o se venda la caza de un territorio.
– A lo cotos (o Tecores) se les adjudican, de forma gratuita, fincas de particulares en un determinado territorio para que sus socios cacen. Si no lo hacen, tampoco podían vender esos derechos ya que tampoco pagan nada por disfrutarlos. Con la nueva norma, en el caso de que uno de esos colectivos no quieran cazar en esas zonas, en lugar de crear un “refugio de fauna” para proteger a los animales, pueden negociar con extraños para permitirles caza en esos lugares a cambio de un contraprestación económica, de la cual los propietarios no ven un céntimo.

Existen otros muchas de estas “conquistas”, que por sus tecnicismos y por no extendernos más, no entraremos en ellas, como tampoco en sus compadreos y comilonas de república bananera con "autoridades" y jefes de las fuerzas del orden, pero si haremos una consideración final.

Ninguno de estos “logros”  serian tal, si no fuera porque una Consellería del ramo, responsable por proteger nuestro patrimonio natural y nuestra fauna, no fuera tan extremadamente sumisa y servil  para con este colectivo y con sus dirigentes, y no se aviniera, de forma incomprensiblemente dócil, a incluir en la normativa legal todos y cada uno de los nocivos antojos que se le ocurran a tan perniciosa, y a lo que todo indica también poderosa,  Federación Gallega de Caza, que parece velar únicamente por mantener sus influencias y por los ingresos que obtiene a cuenta de los federados.

Y es que ya estamos cansados de ver los desastres que causan los intereses mercantiles cuando se alían con la política para beneficio de los primeros. Si dichos intereses tienen relación con el medio natural, los resultados, como ya se ha visto por la experiencia, son catastróficos.