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De “agresores”, testículos y la “justicia” en españistán.

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festa 220-05-2017 - No se comentó nada, hasta hoy, porque el asunto estaba en manos de la justicia. Más que nada por confianza en que dicha justicia funcionaria y fuera imparcial. Visto lo visto nos vemos obligados a contar lo sucedido.

El chaval, al que tengo especial aprecio, en esa época con 21 años, más de 1,85 ms. de altura, jugador de fútbol y con un físico de dar miedo, se dedica a repartir pan, siempre con mucha prisa (la imagen, de facebook en abierto, al lado, vale por mil palabras). De la otra parte yo tenía 65 años (faltaban tres meses para la jubilación que se transformó en un calvario desde entonces) y varios problemas de salud relacionados con la edad.

A este respecto la sentencia, únicamente y sin valorarlo, reza literalmente: “Ha de indicarse además que no obstante la significativa diferencia de edad entre el acusado (64 años) y la víctima (21años), ambos son altos y corpulentos”. O sea…

Muchos repartidores  suelen circular a demasiada velocidad por esos caminos asfaltados de los pueblos por los que tenemos que movernos todos, personas, animales, tractores, ovejas, etc. ya que no tienen arcén, ni aceras, ni existe otro tipo de vías y para que se crucen dos coches ambos tienen que pisar la cuneta (ver imagen). Velocidades excesivas, sobre todo si tienen pocos años, mucha prisa y carnet reciente.

Ese día, domingo, venía a toda pastilla y posiblemente tenía un mal día ya que pasó a toda velocidad y casi nos atropella. Como tenemos buena relación se le llamó su atención con un pequeño golpe en el parabrisas (una raqueta de plástico de matar mosquitos que ni se rompió) y la advertencia de que tuviera cuidado.

Frenó a unos 15 metros, se bajó del coche enfurecido, caminó todo ese trayecto en mi dirección de forma amenazante, mientras yo le pedía que se calmara, sin que yo me moviera del lugar, me agarró e intentó tirarme al suelo, no se sabe bien con que intención, pero seguramente nada buena.

carretera incidenteYo llevaba, además de los perros (que siempre cogemos en brazos, por precaución, cuando este chaval se acerca) una guadaña y una horquilla sobre un hombro y la raqueta en la otra, iba a pasar la mañana del domingo entretenido limpiando algo una finca familiar. Con ambas manos ocupadas, estaba indefenso ante la agresión, de modo que lo único que podía hacer era patalear para intentar quitarme de encima a ese enorme mocetón que ponía en riesgo mi integridad y la suya por el peligro de que nos cayéramos sobre la herramienta. Motivo por el cual la herramienta estuvo sobre mi hombro todo el tiempo.

Por supuesto ni se me ocurrió cometer una agresión aunque para ello tenía a mano elementos más que eficaces y podía haberlos utilizado antes de que se acercara a mi. Simplemente con el mango de la horquilla impidiendo su aproximación. Confié en nuestra buena relación, permití que se me echara encima y así surgió la desgracia en la que yo tenía todos los boletos para salir mal parado.

Lo contenido en los dos párrafos anteriores consta en las declaraciones de ambos y está totalmente probado pero en la sentencia ni siquiera se mencionan esos hechos tan relevantes.Esto es lo que sucedió y no hay posibilidad de contradicción alguna (como dice la sentencia) ante lo simple del asunto.

Parece ser que, como resultado del forcejeo, acabó llevando una mala patada de la cual ninguno de los dos nos percatamos, ya que él se subió al coche (no cayó al suelo, no se dobló, no mostró dolor ni dijo nada, ya que de otro modo yo mismo lo hubiera auxiliado) y se marchó, y yo, que solo estuve preocupado con el peligro de las herramientas y con quitármelo de encima, le recomendé andar con más cuidado. Se dice que al llegar al pueblo llamó a su padre porque le empezó a doler la parte afectada y a hincharse. Hechos que constan en su declaración y hay testigos.

El sensacionalismo de los medios, promovido por la mafia de la escopeta y un par de vecinas deslenguadas y maltratadoras de animales (repito, solo dos, a las que muchas veces tuve que ayudar, incluso económicamente, pagando veterinario o tratamientos para sus animales, ya que el resto de vecinos me apoya de forma incondicional y es consciente de como sucedió el asunto) se encargaron de movilizar a los medios hablando de que “un home agrede a un rapaz e causalle a perda de un testículo”, con lo que difundieron la desgracia del chaval aprovechándose de ella para sus viles fines. Dicen que recogieron 1.000 firmas y las entregaron en el juzgado por medio del alcalde de Punxín. Excusado decir que somos solo 20 vecinos y las firmas fueron recogidas en la comarca, O Carballiño y aldeas próximas sobre todo, entre personas desconocidas a las que contaron su “versión de la historia”. Están denunciadas por atentado al honor.

Por su parte, el alcalde entregó las firmas en el juzgado (seis meses después), por intereses electorales de pueblerino poco informado, violando un acuerdo de la corporación donde, por unanimidad, se decidió que no se tomaría partido por ninguno de los dos vecinos relacionados con el infeliz suceso (existe un acta donde consta). También se leyó un escrito donde yo lamentaba el desgraciado suceso y me ponía a disposición del chaval para ayudar en lo que fuera posible ya que se dictó una orden de alejamiento que impedía cualquier tipo de diálogo personal.

¿Por qué acabó así la sentencia?. Lo ignoramos. Todos ustedes saben a que actividades nos hemos dedicado los últimos DIEZ años. Hemos tenido que denunciar a tecores que falsificaron censos de fauna y cientos de infracciones a la ley de caza, a políticos que ocuparon altos cargos, que derrocharon cientos de miles de euros destinados a dar una vida digna a animales abandonados, que asesinaron cientos de perros para no tener que mantenerlos, gente estrechamente relacionada con miembros de la judicatura o de la fiscalía, … en fin, muchos nos la tenía guardada y quizás aprovecharon la ocasión. Y como siempre, por la callada, a escondidas, de manera mezquina y cobarde, sin dar la cara como hacemos los que defendemos causas como las de esta asociación. En una provincia donde todos se conocen y donde la cacicada está a la orden del día, estos asuntos podrían tener mucho que ver con esta sorprendente sentencia.

Esperaremos a ver que tiene que decir el Tribunal Supremo, confiando en que allí se emita una sentencia basada en los hechos y no un linchamiento donde, como pueden ver en la propia sentencia, hechos fundamentales se omiten o se desprecian. El chaval está bien, que es lo más importante, le sigo apreciando y esto son cosas de picapleitos.

Mientras eso sucede, solo me cabe agradecer todas las llamadas con muestras de apoyo y cariño de todos los que me conocéis.

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Sentencia Audiendia Ourense.pdf116.38 KB